Cómo otorgarle sentido a la enfermedad

27.10.2025

Una guía para transitar ese camino difícil desde otro punto de partida. 

La salud es ese estado de bienestar que engloba las cuatro esferas del ser humano: biológica, psicológica, social y espiritual. La enfermedad provoca que dichas esferas se desequilibren. Cuando no hay funcionalidad, se pierde el bienestar.

La salud es algo que nadie quiere perder, sin embargo, hay momentos en la vida que puede ausentarse. Para transitar mejor por esta pérdida tenemos que saber que, como dice Nancy O´Connor en su libro Déjalos ir con amor, no se trata de darle la bienvenida a la enfermedad sino de valorarla como una experiencia espiritual enriquecedora, ¿por qué? Porque nos permite ir a lo más profundo de nuestro interior, nos hace más conscientes, propicia el acercamiento con nuestros seres queridos, olvidamos viejas rencillas, propicia la reconciliación y nos ayuda a descubrirnos de otra manera...

¿Guerra o paz?

Es común escuchar, sobre todo en personas con cáncer, que "son unos guerreros", es la etiqueta que se les coloca para motivarlos a seguir "luchando" contra su enfermedad. Aunque estos comentarios suelen ser bien intencionados, también suelen hacer que los enfermos entren en una dinámica agotadora. Si la enfermedad es el desequilibrio en nuestras cuatro esferas, lo que necesitamos cuando enfermamos es retornar a ese equilibrio, pero no luchando, no odiando nuestro cuerpo, sino amándolo más que nunca, aceptando y decretando que lo que está sucediendo es transitorio. No juzguez ni le pongas una etiqueta a lo que sientes, insisto, sólo acéptalo.

La propuesta

Qué tal si en lugar de visualizarte como un guerrero con todo tipo de armas para atacar a eso que no ves, pero que odias por dañar tu vida y cortar de tajo tus planes (en algunos casos), haces lo siguiente:

* Visualízate todo el tiempo posible en una burbuja de luz, sobre todo la parte o el óragno dañado.

* Mantén tu atención en lo bueno que tienes y no en lo que has perdido.

* No te obsesiones con la enfermedad, recuerda que donde pones el foco a eso le estás otorgando el poder para que actúe en tu vida. No dediques cada segundo la pensar en tu enfermedad, aunque sea para curarte. Esto no significa desatender tu tratamiento, sólo propongo no enfocarte 100% en lo que te está dañando.

* Abre el diálogo interno.

* Aprovecha el momento para estrechar lazos con tus seres queridos.

* Aprovecha el tiempo para estar contigo, apapacharte y regalarte lo que antes te negabas por "falta de horas".

Ni premios ni castigos

Cuando alguien enferma, sobre todo de gravedad, el primer sentimiento que aparece es la ira, es normal; surge el enfado porque se cortan los planes y hay temor de no poder realizar todo lo deseado. Sin embargo, también es bueno recordar que, como dice la tanatóloga Gaby Pérez Islas, la vida no se trata de premios o castigos. A la gente buena le pasan cosas "buenas" y "malas" (lo pongo entre comillas pues cada quien ve un acontecimiento de diversas maneras y con base en sus creencias; lo que para unos es malo, para otros no); a la gente mala le suceden cosas buenas y malas, sencillamente porque así es la vida. Piensa que si no experimentáramos cosas que nos sacuden nunca valoraríamos lo que tenemos, nuestra escala de prioridades nunca se movería y probablemente nunca creceríamos como seres humanos.

Depende del cristal con que se mire

Es un dicho popular que aplica muy bien en este caso. Y es que lo que importa no es lo que nos ocurre sino cómo reaccionamos ante eso. Dice la psiquiatra española Marián Rojas Estapé que la felicidad no tiene que ver con lo que nos sucede sino con la manera en la que lo interpretamos. Ante una situación adversa cada quien reacciona distinto, con base en sus creencias, es decir, en todo lo que ha absorbido desde pequeño (casa, escuela, amigos, experiencias de vida, etc.). La invitación es a retarnos para mirar lo que nos sucede desde otra perspectiva, con otros lentes. Porque como decía Víktor Frankl ꟷpsiquiatra judío quien sobrevivió a varios campos de concentraciónꟷ cuando no podemos cambiar una situación lo que nos queda es transformarnos a nosotros mismos. ¿Sencillo? Sin duda no, pero si de todas formas tenemos que experimentarlo, ¿no sería más fácil hacer todo para tener una vida tranquila y una mente más serena, que anclarnos al dolor? Como siempre, la decisión es personal.

Quiero dejar claro que estas letras NO invitan a abandonar tu tratamiento. La invitación es a mirar tu situación desde otra posición, a darte la oportunidad de experimentar una transformación profunda, a reconciliarte o descubrir tu espiritualidad No importa si la vida dura mucho o poco, lo más valioso es aprovechar cada segundo de nuestra existencia y siempre pensar en hacer algo grande con la vida, aún en los momentos más complicados.

¿Cómo te sientes hoy, quieres contarme?

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